El presidente nacional del PRI y diputado federal, Alito Moreno, sacó una campaña en los tiempos oficiales de su partido en medios en la que acusa a Morena de ser un narcopartido. Insiste en que sus militantes principales están acusados de diversos delitos. El INE ya dijo que no puede hacer eso, que está prohibido que haga ese tipo de ataques y ordenó retirar todos los spots que los utilizan, alegando que es en tiempos oficiales y que no se permite atacar con hechos que no se han probado legalmente. Por otro lado, recordaron que en su labor de legislador no pueden reconvenir lo que diga en la tribuna, porque por supuesto tiene libertad de expresión y es inviolable por sus declaraciones en su función de legislador, pero consideran que sus spots como presidente del partido son contrarios a la ley. «Que diga lo que quiera en la tribuna, pero que no se meta en público», parecen decir. Por supuesto que para algunos esto es un intento de censura; para otros es la adecuación de las reglas de que no se vale abusar de la libertad de expresión. En algo tiene razón Hernández en La Jornada. No lo van a censurar del todo, aunque no lo van a dejar hablar libremente. Y eso que aún no aplican las reglas de defensa de las audiencias que prometen aumentar la censura nacional. Y que no se les olvide que, cuando el INE prohibió que se usara el nombre de su pre-pre-precandidato presidencial y excandidato al mismo cargo, salieron con la interpretación de reemplazarlo con «Ya-Sabes-Quién» que se quedó como referencia personal a AMLO YSQ. Así que ahora Alito podrá poner una foto de un arco al que le falten unas piezas y hablar de «un arco partido» y salvar así la censura. Que, por cierto, lleva cuatro días en redes hablando del «narcopartido» sin mencionarlo explícitamente…
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