
Durante una mañanera, la presidenta Sheinbaum respondió una pregunta expresa: “¿Cuántas veces se menciona a Felipe Calderón como beneficiario de la corrupción de García Luna en el expediente en Estados Unidos?” Su respuesta tuvo que ser apegada a la verdad. “Ninguna, pero debió haberlo sabido porque era el presidente…”. Y entonces, a pregunta de seguimiento… no, no se la hicieron, pero el silencio y la incriminación que caería sobre Andrés Manuel López Obrador, (quien sí aparece mencionado varias veces en el expediente de García Luna, por los mismos testigos que condenan a aquel) le pegó. Y más el hecho de que ahora ella sea la presidenta y que “los presidentes debían saberlo por el hecho de ser presidentes”, le pega directamente. Con toda la corrupción en torno a ella, circunstancias que la hicieron guardar un respetuoso silencio en el tema. Para muchos en la prensa, es ya por fin la exoneración de Felipe Calderón. No hizo lo que dicen que hizo, aunque haya hecho eso o cosas peores. Pero hay tantos casos tan cercanos que todavía pueden abrirse e investigarse, que el respetuoso silencio creo que seguirá más adelante. ¿Por qué no hablan más de esos casos? Si están vigentes, están activos y todavía se puede hacer algo al respecto… a menos que la impunidad sea la consigna fundacional del movimiento. Veremos que pasa, y parece que será pronto. Chavo del Toro en El Economista.
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