En prácticamente todo el país se hizo la ceremonia del Grito de Independencia. No faltó el alcalde que llegó disfrazado de Walter Mercado. O aquel que le echó vivas “a las cuatro letras” (CJNG). La desaparición de Allende del mensaje en el Zócalo, la aparición de muchas mujeres, incluidas algunas con sus nombres de soltera, cosa que ellas no hubieran usado por su tiempo, su época y sus creencias. Pero hay que modernizar lo que se ha hecho por 200 años, faltaba más. En fin, pero el Grito que no se escuchó fue el que ocurrió en cierto rancho en Palenque, donde están cada vez más preocupados al ver el embate de Estados Unidos. Y más ahora que se emitió allá un marco legal para tratar de frenar a los políticos vinculados a la delincuencia, particularmente a la que ellos les afecta, fentanilo y la evasión fiscal del huachicol fiscal. Si saben en dónde fue el Grito y de quién se está hablando, están bien informados. Y no, no era la Llorona de los mitos coloniales. Osvaldo en El Sol de México.
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