
Octavio Romero Oropeza, director del Infonavit y exdirector de Pemex, tuvo que hacer pública su declaración patrimonial tras haber señalado que era privada. Y con un reclamo de la presidenta Sheinbaum de por medio. “Nadie puede esconder lo que tiene”, dijo la mandataria. Y entonces salió a decir que por supuesto es una difamación de la ultraderecha, que lo están persiguiendo, que su riqueza es bienhabida, que ha sido heredada, ya se sabe. Claro que quisiéramos saber cómo es que alguien que ha sido funcionario público desde hace 30 años puede tener 7 propiedades, una fortuna de casi 48 millones de pesos y un sueldo de más de 2 millones de pesos al año, superior al de la presidenta. No hay manera de que le dé con sus puros ingresos públicos y no había declarado actividades empresariales o ahorros que justifiquen ese crecimiento desmedido de su riqueza. Pero si ya se sabe que a los proveedores de PEMEX se les pedía entre un 10 % y un 30 % de su adeudo para pagarles lo atrasado, ¿cuánto de eso no le habrá llegado a él? En fin, es un pobre hombre perseguido y acosado, pero no es un hombre pobre. Alguien cercano a su entorno nos dijo: “A esa declaración patrimonial le faltó un cero y decir que es en dólares. En realidad, tiene casi 700 millones de dólares, pero bien escondiditos”. Puede ser. Y también nos dijeron que quien hizo públicos sus datos no fue la derecha, sino sus aliados de Tabasco, porque el otro hermano del presidente, uno con nombre de personaje bíblico, está muy molesto con él. Por lo pronto nos demostró que es un pobre hombre, pero no un hombre pobre. Jabaz en Milenio
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