
Ha insistido mucho la presidenta Sheinbaum en que la Cuarta Transformación no está fracturada, que hay unidad y que están trabajando bien. Pero los pleitos entre ella y el expresidente López Obrador, y entre distintas figuras del Movimiento, son demasiado patentes como para dejarlos de lado. Algo es cierto. El responsable no es Rocha Moya ni su orden de aprehensión de Estados Unidos. Los pleitos vienen principalmente por Andy, por Adán, por Amílcar, por El Clan y por todas las figuras que han hecho del escándalo una manera de vida que le pega al discurso ético de transformación que pretende la presidenta. Pero bueno, no se apuren, que esto no se va a acabar nomás porque digan que no son ratas, nepotistas, corruptos, impunes y todas las chuladas de las que los acusa toda la sociedad civil. Se va a acabar por los pleitos entre ellos, como lo han mostrado los recientes conflictos con los nombramientos de los posibles candidatos a gobernador, disfrazados de coordinadores estatales de defensa de la transformación y la soberanía nacional en los distintos estados. Se acusan mutuamente de que hicieron trampa en la encuesta, de que no son los adecuados, de que han traicionado al movimiento antes y de que lo volverán a hacer, o que no son verdaderamente gente de izquierda. En fin, que la fractura no es sola o principalmente por Rocha Moya. Kemchs en El Universal nos ilustra el punto.
Descubre más desde MonoAureo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.