
Están de plácemes en Morena porque con el caso de Ernesto Rufo Appel, acusado de huachicol, piensan que podrán dañar a la oposición, dado que fue el primer gobernador emanado del PAN y porque es uno de los impulsores de Somos México. Sin embargo, acusar por 18 millones de pesos suena a un tema ridículo cuando se tiene una pérdida de más de 250 mil millones de pesos del huachicol fiscal del que se acusa a algunos morenistas y de los cuales los cargos siguen avanzando. Trascendió que el senador Adán Augusto López ya se quedó sin visa para ir a Estados Unidos y que pronto se pedirá su extradición;, que se insistirá en la detención de Rubén Rocha Moya, quien, según algunas versiones, ya está en Panamá negociando con Estados Unidos para irse a entregar allá; y que se menciona incluso al hijo del expresidente en algunas de las causas que se siguen contra el tema, sobre todo por la evasión fiscal derivada del robo de combustibles. Es decir, lo mismo que pasó con Al Capone: no lo agarraron por sus delitos en la venta de alcohol ilegal, robos, secuestros u homicidios, sino por ser evasor de impuestos. Mientras tanto, Ruffo Apel le ayudó un poco a la 4T, pero no basta para parar sus numerosos escándalos de corrupción y sus errores en la gestión pública. Que no se confíen, y menos si en la FGR le hacen una “acusación a su medida” basada en falsedades. Porque no olvidemos que él cooperó con la investigación en contra de la empresa de la que era dueño, aduciendo y con razón que la habían usado sin que él supiera. Claro que eso no lo exime de responsabilidades, pero muy menores a las que le quieren indiciar. Además de que, por su edad y estado de salud, debería poder seguir su juicio arraigado y no en el reclusorio de más alta seguridad del país, el Altiplano. Rictus en El Financiero.
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