
En la década de 1980, Daniel Ortega era el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional que luchaba contra la dictadura de Anastasio Somoza. En 1979 lograron derrocar al dictador. Para 1985, fue electo presidente hasta 1990. Se postuló y perdió cinco veces más. Pero recuperó la presidencia en 2007 y no lo ha soltado desde entonces. Y a sus 80 años, anunció que se eliminan las elecciones en Nicaragua “porque la oposición no volverá al poder jamás”. O sea, que se volvió peor que los Somoza, padre e hijo, que estuvieron en el poder seis años cada uno. ¿Lo peor? Que la izquierda que es gobierno en México no se ha opuesto a eso y hasta lo aplaude. Parece que hasta quieren copiar la idea… Alarcón en El Heraldo.
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