
Como se esperaba en la Corte de Brooklyn, en Nueva York, en mayo Zambada se declaró culpable de todos los cargos de narcotráfico que le habían realizado. La sentencia fue pagar 15 mil millones de dólares de indemnización y cadena perpetua. Comentó durante su declaración final que se arrepentía de lo que había hecho, que lo que había hecho estaba mal y que espera que se acabe la violencia donde nadie gana, donde no hay honor. Pero bueno, le salió barato porque dice Horax en Milenio que perfectamente le pudieron haber dado pena de muerte. Porque su abogado defensor comentó que dado que había cooperado, lo mínimo que podían hacer es mandarlo a una instalación penitenciaria que tenga los servicios de apoyo de salud que requiere para seguir vivo. Ojalá que él hubiera dado esas facildades a sus rivales a lo largo de más de 50 años de carrera delictiva.
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