
Toca renegociar el T-MEC y México está dispuesto a platicar de todo. Leyes laborales, ambientales, reglas de origen… Todo a la mesa. Lo único que no vamos a aceptar es enviarles a Rocha Moya. O al menos eso es lo que sugiere Kempchs en El Universal y, lo peor, tiene mucha razón. Ese tema es intocable. No para todos, pero para dos que están muy preocupados por lo que pueda decir allá sobre el financiamiento de las campañas del 2024 y sus vínculos con los malosos. Así que toca aguantar presión.
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