
¡En qué lío se metió la Universidad Nacional con el fraude en su examen de admisión! Según unos expertos, hasta un 90 % de los participantes hicieron trampa. Ahora, repetirlo no solo les costará dinero, sino que tendrá dudas y deberá hacerse nuevamente presencial, con poco tiempo para prepararlo y supervisarlo. Dejarlo pasar será un grave precedente que demeritará su prestigio académico y la empleabilidad de sus profesionales más adelante. Y lo malo es que no hay VAR previamente establecido para ver la trampa y cómo corregirla. Hagan lo que hagan, perderán. La pregunta es cómo pierden menos y qué pueden hacer al respecto. Vaya dilema tiene el rector Leonardo Lomelí en sus manos. Horax en Milenio.
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