
Ahora resulta que a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, le aplicaron una emboscada psicológica y que por eso pudieron grabarla negociando con agentes de Estados Unidos para poder mantener su visa vigente. Pero supuestamente quien hizo las grabaciones y quien le mandó a los pseudoagentes, que no se ha probado que sí sean parte del gobierno de aquel país, fue su antecesor Javier Bonilla, que además está en plena pelea por la sucesión de la gubernatura. Ya les hicieron ver que esos pleitos dañan más a Morena lo que les ayudan a ellos y que, por favor, se moderen. Sin embargo, pues la declaración sobre la emboscada psicológica está teniendo más repercusión en un tema que ya podía haberse perdido tras la fabricación de delitos de la FGR contra Ernesto Ruffo Appel y su posible investigación en el caso del huachicol fiscal. Eso dañaba al PAN y a Somos México, pero fueron los propios morenistas los que erosionaron el tema con sus escándalos. En fin, habrá que ver si al final le regresan la visa o le dan un auto de formal prisión en vez de eso. Rictus en el financiero.
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