
Listo, otra vez se nos acabó el sueño mundialista y otra vez sin llegar a los cuartos de final. Claro que México dominó el primer tiempo. Contuvo, construyó, mandó buenos pases, llegó mucho… Y solo dejó que Inglaterra se acercara a su arco tres veces en todo el primer tiempo. Pero dos de ellas acabaron en gol. Con apenas dos minutos de diferencia, la misma jugada. Luego, en el segundo tiempo vinieron los cambios y sacaron a Quiñones y a Morita, que habían sido artífices de las buenas aproximaciones de México. Quedamos en un esquema de repetir una jugada una y otra y otra vez, de tal manera que se volvían predecibles. Sí, era muy difícil ganarle por arriba a algunos de los defensas más altos del torneo. Así que pasamos del “¿Y si sí?” al “no, pos’no” como cada cuatro años, pero no se apuren porque para el siguiente Mundial va a ser la nuestra, ahora sí. Porque se cumplirán 100 años de nuestras participaciones en los Mundiales y ni el Atlas acumuló tanto tiempo sin un título… Horax en Milenio.
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