
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado en los años de Carlos Salinas, ayudó a desarrollar al país los últimos lustros. Por supuesto, de una manera desigual, ya que quienes estaban en el sector exportador y se beneficiaban de él pudieron ganar buen dinero, fueran obreros o empresarios; en tanto que el resto del país se fue quedando un tanto rezagado. Sin embargo, la verdadera Cuarta Transformación ha implicado irlo saboteando poco a poco, a pesar de que lo haya renegociado Andrés Manuel López Obrador en su momento como T-MEC. Y ya se sabe a lo que nos puede llevar esta involución y más cuando del otro lado se tiene alguien como Donald Trump a cargo de la negociación. Cartón de Paco Calderón. Clic sobre la imagen para agrandar.
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Es alarmante que si el 80% de lo que exporta México va a EEUU y representa ingresos por apróximadamente el 24% del PIB, no se renueve el TMEC. Y encima, ante tal situación, sale el inepto de Ebrinflas (Ebrard-Cantinflas) a decir que descarta una acuerdo comercial con China. Tampoco estoy de acuerdo que niegue la extradición de #RochaMoya, condición que EEUU pone para renovarlo. Independientemente de eso, no me parece sano que México dependa (económicamente) tanto de EEUU. A México le hace falta diversificar su exportación con acuerdos, tal como ya lo hicieron Sudamérica, la Unión Europea y Canadá. Para no depender ni hoy ni mañana, de los caprichos de EEUU.