
En teoría, México sigue siendo un Estado de derecho con presunción de inocencia, la urgencia de tener pruebas antes de la sentencia y derechos constitucionales asegurados. Además, hay transparencia en la rendición de cuentas de recursos del gobierno; en fin, que en el papel seguimos siendo toda una democracia representativa, federal, con Estado de derecho, transparencia y rendición de cuentas. En la práctica, todo esto ocurre si eres morenista. Si no, despídete de ello. Y si no, que quede claro con el caso de Rubén Rocha, acusado en México y en Estados Unidos de complicidad con bandas delincuenciales y que sigue libre porque «no hay pruebas». O Ernesto Ruffo, encarcelado en una prisión de alta seguridad, por haber cooperado en una investigación en la que algunos clientes de su empresa la usaban para llevar huachicol. No hay pruebas, no hay sentencia, pero ya está condenado en las mañaneras y vive en prisión; eso sí, no es morenista, sino que fue panista y estaba con SomosMx. Hay niveles. Garcí en El Financiero.
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