
Listo. El equipo de los ratoncitos verdes del Vasco Aguirre cumplió la primera aduana, al ganarle 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural de la Copa del Mundo del 2026. Llamó la atención que fue un partido con más tarjetas rojas que goles. Y que el nivel de la selección, salvo tres o cuatro jugadores destacados o momentos sorprendentes, no da para mucho más. Bueno, se entiende: llegaron a la fiesta mundialista por poner la casa, no por ganarse su lugar en la eliminatoria, y hace dos semanas no estaba integrado el once titular. La ceremonia inaugural, mediana; bien por la selección musical y algunos de los números, pero la producción, salvo por el vestuario, estaba bastante pobre para el tipo de evento que se trataba. El ánimo de la gente, positivo, no tanto como se podría esperar. Hubo ánimo en las tribunas, pero no se hizo la ola, por ejemplo. Se notó que la audiencia presente fueron ricos, influencers y personas patrocinadas por empresas y no los verdaderos apasionados del fútbol. Pero vaya, a ese precio, de los boletos no cualquiera podía entrar. En fin, hemos dado el primer paso mundialista en una participación que esperamos mejore con el paso de los días, aunque tras ver el partido de Corea del Sur contra Chequia, es difícil pensar que la siguiente fase será fácil de alcanzar. Lo bueno es que, tras perder el partido inaugural en el primer mundial en Uruguay 1930 y salir derrotados en los partidos inaugurales de Brasil, Suiza, Suecia, Chile y acabar empatados en México y Sudáfrica, ganar por primera vez un partido inaugural de un Mundial es un buen logro para esta selección. Recordemos que el TRI es el equipo que más partidos inaugurales ha jugado y jamás ha llegado a la final. Veamos si rompemos ese momio. En fin, ánimo a los ratoncitos verdes y ¡vamos, muchachos! Monsiváis en Milenio.
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