
“Veo a México muy similar a como lo viví hace 40 años que vine al Mundial del 86”, dijo un extranjero asistente. Incluso la modernización del Estadio Azteca lo dejó bastante parecido a como estaba, salvo dos o tres pequeños detalles, prácticamente intrascendentes para los usuarios, como el techo rojo y pantallas más grandes. Y en parte tiene razón. Continuamos con problemas con los sindicatos magisteriales, con temas de inseguridad, con violencia, con el narcotráfico, con un gobierno ineficiente ante una sociedad activa. Cambian las modas, hay algunos edificios más grandes, más carros y más personas; los nombres de los políticos en el candelero y de los perseguidos cambian, pero lo demás, la esencia, parece que se mantiene igual. En fin, que por eso el cartón de Rictus en El Financiero, actualizando el logo de aquel Mundial, nos hace ver que el tiempo pasa, pero México no avanza; por lo menos no retrocede mucho; eso parece que ya es ganancia…
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