
En su carta, López Obrador pedía que trajeran “al viejo Trump” de vuelta, ese que sí le hacía caso, que escuchaba sus peticiones, que no hacía lo que le pedían sus asesores, sino lo que él le sugería, y que era un hombre bastante más afín a él, que hasta le llamó Juanito Trump. Claro que no dice que él se plegó a todo lo que le pidió: la Guardia Nacional en las fronteras, los aranceles, ser tercer país seguro. Se abstuvo de construir el muro porque lo hicimos con soldados y en realidad lo que quiere es su impunidad por sus vínculos con el crimen organizado, que a Trump no le importó entonces y ahora sí. Pero lo que no piensa Andrés Manuel es que en realidad estaría creando un monstruo. Uno que se seguiría respaldando con Putin, con Rusia, con la corriente MAGA y, por supuesto, con los ultraconservadores del Blue Belt. Todos esos que aborrecen a los mexicanos, particularmente si son del sur-sureste, como los de Oaxaca, pero bueno, cada quien tiene derecho a soñar con que sus monstruos eran en realidad hermosos héroes. Garcí en El Financiero.
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