
La presidenta Sheinbaum no ha dejado de acusar en sus discursos que hay una intervención extranjera, particularmente de Estados Unidos, para tratar de desestabilizar a su gobierno. Pero la verdad es que no dice que sus mayores problemas son con los aliados que ya no cumplen o con sus propios integrantes. Por ejemplo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, aliada poderosa de AMLO cuando era oposición y que incluso nombró a la anterior titular de la SEP; lleva varios días bloqueando Paseo de la Reforma. También está tratando de instalar un campamento en el Zócalo, al grito de “si no hay solución, no rodará el balón“»”, ni amenazando con sabotear la Copa Mundial de la FIFA, particularmente su inauguración el próximo jueves. Ayer tiraron las esculturas de una exposición monumental que había instalado la FIFA en el Paseo de la Reforma. Del otro lado, Clara Brugada que había pintado puentes y vialidades de morado alegando que “quería reconocer la lucha de las mujeres“ y dejarle una huella propia a la ciudad, tuvo que echarse para atrás cuando le hicieron ver que internacionalmente el morado es un color reservado para atender emergencias nucleares y material radioactivo. Además de que provocaron muchos accidentes porque la visibilidad es peor en morado que en amarillo. Total, que entre los sabotajes de los aliados y los errores propios, no tienen para qué culpar al extranjero. Que no quiere decir que no se quieran meter también. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Perujo en el economista.
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