
Ayer, con unas 160,000 personas en la Plaza de la República, donde se ubica el Monumento a la Revolución, y transmitiendo en simultáneo a mitines en las 32 entidades, Claudia Sheinbaum presentó un informe, reporte, posicionamiento y discurso “a dos años del triunfo”. Y en él señaló, entre otras cosas, algunos de sus logros, como la ampliación de programas sociales o el aumento del salario mínimo, que son buenos resultados, pero que sueltos no dan para mucho. Y omitió hacer cualquier crítica a todas las fallas, particularmente a los proyectos de insignia heredados o al aumento de la inseguridad, los desaparecidos, la violencia y el cinismo de sus compañeros. Tampoco habló del narcotráfico y los vínculos con su partido. Bueno, lo hizo, pero dando vuelta: dijo que Estados Unidos se quiere venir a meter en las elecciones de 2027, esto por los intentos de apores y otros políticos morenistas, y que no lo va a permitir porque la patria se defiende y la soberanía es un valor fundamental. Y dijo, palabras más o menos, “si vienen por uno, vienen por todos” y “no dejaremos que intervengan”. Esto a 10 días de que empiece el Mundial de futbol que haremos con Estados Unidos. No le vayan a terminar metiendo un gol. No de balde declinó ir a la inauguración en el Estadio Azteca, porque sabe que la rechifla va a ser masiva; si ayer, con su público y con su gente, hubo bastantes silbidos de mentadas de madre cuando la presentaron… Eso sí, no muy cerca de su escenario, sino un poco más atrás, con la gente a la que obligaron a ir y que estaba muy de malas, particularmente burócratas federales y del gobierno de la ciudad.. No quiere arriesgarse a que le den un susto y también a la FIFA le conviene que no vaya a tratar mal a las visitas tan cerca de la fecha y tan lejos de sus afectos. Perujo en El Economista.
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