
Nuevamente tuvimos un descarrilamiento en el tren interoceánico, pero no se apuren. Ya dijo la presidenta en su mañanera que solo fue otro incidente, que no se puede hablar de descarrilamiento porque los vagones no se voltearon y no pasó de que algunas ruedas se salieran de los rieles. No, bueno, es lo bueno de que puedan defender lo indefendible y cansarse de equivocarse en todo. Pero bueno, sigue la Marina a cargo de un proyecto que se hace en tierra, nomás para dejar claro qué nivel de desorden tienen en la administración pública federal. Perujo en El Economista
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