
La Ciudad de México presentó e inauguró los primeros baños públicos especiales para el Mundial, con amplio espacio interior para que pueda entrar una persona en silla de ruedas. Se limpiarán y desinfectarán cada cinco usuarios. Tienen un límite de uso de 9 minutos y cuestan siete pesos por ocasión. Y tal parece que se inspiraron en la película Perfect Days, que narra la vida de un trabajador de limpieza de baños públicos en Tokio, con unas verdaderas bellezas arquitectónicas y funcionales. Estas no lo son, pero al menos son decentes. ¿Pero qué creen? Los chilangos calenturientos pero pobres ya le encontraron uso: hotel de paso para “un rapidín”. Ya detuvieron una primera pareja usando estos baños públicos como moteles de ocasión. Sí, hay nada como el ingenio mexicano. Por supuesto, la gente pobre en situación de calle seguirá orinándose y defecando en la vía pública porque no tiene 7 pesos para ir al baño; y los turistas mundialistas no irán a este tipo de instalaciones. Pero bueno, se les aplaude la idea y el intento de hacerla bien, aunque la llenen de ajolotes como todo lo que han hecho recientemente. ¡Bravo, Clara Brugada! Perujo en El Economista.
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