Anunció la presidenta Sheinbaum que presentará una reforma a la reforma judicial. La idea es posponer la elección hasta el 2028, para que no sea concurrente con las elecciones federales de 2027. Esto para evitar que el conteo se haga complicado y que haya campañas extraordinarias para el Poder Judicial. Pero además para poder refinar detalles como que los candidatos pasen una preselección técnica, que no haya injerencias inadecuadas y que el financiamiento sea correcto. Porque ya se vio que muchos electos no servían, ya renunciaron o agravaron los problemas que se buscaba que resolverían. En fin, dice Magú en La Jornada que en realidad es para que les dé tiempo de afinar el acordeón. El problema, que la reforma tiene que estar aprobada antes del 1 de junio por las Cámaras de Diputados y Senadores con mayoría calificada en ambos casos, más en al menos 17 congresos estatales. Esto porque empieza el año electoral en junio de este año, y hay un veto a reformas en ese tema. Tendrán que hacerlo otra vez toda la carrera. Ojalá lo logren, porque si no sería un problema mantenerla como está.
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