Víctor Rodríguez Padilla, quien era el director general de Pemex, dejó el cargo el día de ayer. Por instrucciones de la presidenta Sheinbaum, asumirá el que era el director de finanzas, Juan Carlos Carpio. Rodríguez Padilla duró menos de un año y medio en el cargo y se dice que ya había presentado su renuncia cuatro veces, porque el académico experto en energías no se halló como burócrata y jefe de la empresa paraestatal más grande del país, donde cada área se manejaba a su antojo y sin informarle, pedirle opinión o hacerle caso. Y por si fuera poco, tanto las secretarías de Hacienda como de Energía se metían en sus decisiones. Era simplemente un operador con poca capacidad real de decisión. En fin, que dicen que estaba lista su salida en marzo pasado y se le contuvo para que fuera él el responsable de encontrar y explicar la célebre fuga de chapopote en el Golfo de México, que tanto dañó a México y a Estados Unidos. Pasa un director más a la historia de la petrolera y sus problemas, como baja producción, pérdida de reservas, altos costos en refinación, accidentes por mal mantenimiento, un sindicato perverso, corrupción en los funcionarios, huachicoleo y deudas monstruosas, problemas que seguirán con el nuevo director y que no tienen solución mientras no se haga algo distinto. Magú en La Jornada
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