Este fin de semana, Morena intentó hacer una manifestación masiva en contra de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por su presunta vinculación con las agencias extranjeras, después de que fue considerada traidora a la patria en varios discursos intensos de la semana previa. Pero sucede que, pese a toda la fuerza, músculo, dinero gubernamental y con la recién estrenada presidenta del partido, exsecretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, no lograron juntar más de 3,500 personas en la plaza. Hay quien dice que esto se debe a que no tienen estructura suficiente en el norte del país y que no es lo mismo acarrear miles de personas por menos de 150 kilómetros al Zócalo de la Ciudad de México que viajar más de 500 kilómetros sin salir del Estado. Pero hay otros que dicen que la gobernadora panista bloqueó, saboteó y no dio facilidades para que se realizara la marcha, incluso negando gasolina y agua a los contingentes, en especial a los de Veracruz y Sinaloa. “Haiga sido como haiga sido”, hay niveles o al menos eso nos dice Hernández en La Jornada: si fueran agentes de la CIA, Campos no solo les hubiera dado facilidades: los lleva de la mano.
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