
Una buena noticia. Por fin se inauguró el ramal del tren suburbano que va de Buenavista y ahora llega al AIFA. Esto permitirá que se utilice más ese aeropuerto, ya que el traslado se vuelve predecible: de unos 45 minutos entre terminales más 15 minutos entre frecuencias y $45 pesos de tarifa, contra las entre 2 y 3 horas que podría tomar llegar del centro de la ciudad al AIFA sobre todo en horas pico, y pagando hasta $300 en casetas más gasolina; es decir, podrá aumentarse el uso del Felipe Ángeles. Una mala noticia. Con ese ánimo populista, el gobierno federal compró la línea preexistente para poder agregar la del AIFA. CAF, la operadora española que lo tenía desde su construcción en el gobierno de Felipe Calderón, lo cedió por casi 6,000 millones de pesos, para que puedan ahora decir que “el tren es del pueblo de México”. Así que pasaremos de una instalación que era adecuadamente administrada con una tarifa justa para cubrir el viaje, a un sistema llevado por burócratas sindicalizados, con tarifas castigadas “porque hay que ayudar al pueblo”, lo que implicará que todos pagaremos por cada uno de los viajeros y que se irá deteriorando. Y una noticia fea: se le cambiará el nombre a “Tren Felipe Ángeles”. No, pues guau, dijo el perro. Como si eso hiciera diferencia importante… En fin, los antílopez están “que se los lleva el tren”, y los simpatizantes de AMLO y partidarios de estos proyectos faraónicos también se los lleva el tren, pero con distinto sentido a la misma frase. Y recordemos que el AIFA no es un elefante blanco, es un mamut volador, que se parecen pero son distintos. Alarcón en El Heraldo.
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