Es extraño que el hombre que aspira públicamente al Premio Nobel de la Paz inicie una guerra. Que el candidato que dijo que “acabaría con todas las guerras para el cambio de régimen” lleve dos gobiernos derrocados este año. Que quien dice que quiere construir la paz en Gaza inicie una guerra entre Irak e Israel, pero que arrastre a 10 países del Medio Oriente. Y es extraño que busque la paz empezando bombardeos. Van 6 soldados americanos y dos aviones derribados, esos por fuego amigo. Está rudo. Hernández en La Jornada.
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