
Que dos empresarios israelíes declararon que “agasajaron” a Enrique Peña Nieto con 25 millones de dólares, a cambio de que les asignara los contratos del software espía Pegasus. El expresidente ya salió a decir que eso es falso, que a él no le dieron nada, que es honesto y que lo investiguen. Ahora, no dice que se los dieron; dicen que los gastaron para convencerlo. Luego, que él no se haya quedado el dinero, no implica que alguno (o muchos) en su equipo sí lo hubieran recibido. Señalaron también que siguieron con esa práctica “hasta el gobierno de AMLO”. En resumen, no creemos que Peña sea honesto y no se le pueda acusar de corrupción. Si dudamos que haya sido tan simple y rudimentario como lo pintan. Y, por último, es una estupidez retar a una empresa que se dedica al espionaje a que pruebe lo que dice de ti: o tiene las pruebas, o puede conseguirlas y, en el peor de los casos, falsificarlas. Rapé en Milenio.
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