
Se acerca el segundo partido de México en el Mundial y también el cierre del ciclo escolar. Así que las apuestas se están elevando en el partido entre momias del gobierno y momias de la CNTE. Según una versión periodística, ellos pedían mil millones y se les ofrecieron 500, para luego proponer 700; pedían mil plazas y les dieron 600, se les ofreció la exclusiva de vender los uniformes escolares en Oaxaca a la Sección 22, negocio de 250 millones adicionales. Con ese acuerdo parcial, permitieron que la inauguración mundialista no fuera demasiado saboteada. Y entonces elevaron la apuesta: hicieron condición obligada la derogación de la ley del ISSSTE de 2007, lo que es financieramente inviable para el gobierno. Y este, harto de ver que no tienen llenadera y notando que había bajado su presencia de casi 10,000 a menos de 2,500 maestros en los campamentos, retiró todas sus ofertas. Habrá que ver quién termina ganando. Lo único que sabemos es que los que pierden seguramente son los alumnos que se quedan sin clases y los contribuyentes que terminarán pagando el acuerdo al que lleguen. Y que posiblemente pierdan su cargo en el gabinete los secretarios de Gobernación y Educación, que no lograron frenar este conflicto antes. Perujo en El Economista.
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