
Estados Unidos acusó al gobernador Rocha Moya y a 11 miembros más de su gabinete actual y pasado de tener vínculos con el Cártel del Golfo. Dicen que facilitaron el manejo de drones, metralletas y otras armas; de haberles dado información sobre operativos policiacos y del ejército e incluso de cubrir algunas de sus operaciones y llegar al extremo de participar en secuestros que terminaron en homicidios. Pero dice el gobierno mexicano que no hay pruebas suficientes, que no pueden avanzar si no se les dice exactamente de qué se les acusa y que además creen que es falso que hayan cometido esos delitos. El bonito refrán dice que todo es según el color del cristal con que se mira” y parece que se van a poner lentes para ver a todos inocentes, no importa lo que hayan hecho. A ver si pueden soportar la presión norteamericana. Alarcón en El Heraldo.
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