
Ayer se hizo público un video de Juan Pablo Sánchez Gálvez, hijo de Xóchitl Gálvez, quien alcoholizado afuera de un antro maltrata a los cadeneros, los agrede y denigra, porque no lo dejan entrar. De inmediato se viralizó con el comentario de que “si no puede controlar a sus hijos, no podrá con el país”. Luego se aclaró que el video tiene más de un año -antes de la campaña, pues; no es que ande de prepotente porque su mamá va a ser presidenta-; que ella ya había reconocido en público el problema de alcoholismo de su hijo, que tras el incidente fue a pedir perdón a los trabajadores afectados, y que ya está superado ese tema. Pese a ello, siguió el ataque… hasta que la primera dama, Beatriz Gutiérrez, dijo que “con los hijos no”, que abrazaba a Juan Pablo con el ataque sufrido y que ya basta de eso. Aun así, Rapé en Milenio tiene razón: por lo pronto, Juan Pablo renunció a la campaña de la mamá (dónde era coordinador juvenil), le podrá costar algo en las encuestas, y nos mostró algo importante de su madre: los errores tienen consecuencias y se pagan. No como otros júniors, que con todo y grabaciones y documentos, su padre sigue diciendo que son inocentes palomitas y que eso es mentira.
Descubre más desde MonoAureo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.