
Tres personas importantes, pero que se creen más importantes de lo que son, protagonizaron la semana anterior tres sendos ridículos. Primero, Gael García Bernal declarando que él no había visto La Odisea, la última película de Nolan. Rompió la taquilla y arrasó con la crítica, pero a Gael “no le parece adecuado ver a un Odiseo hablando en inglés y no en griego”. Por supuesto, en un sentido tiene razón: es un gran personaje clásico como para imaginártelo de otro modo. Pero se le olvida que él mismo está en una industria que cuenta historias, no hace documentales históricos de precisión. Segundo, Alex Syntec, durante su concierto por las fiestas patrias en la alcaldía Benito Juárez, terminó generando un megaescándalo en su show. Dejó de cantar, paró las canciones varias veces y alteró las letras para reclamarle al público que no eran sus fans, que no sabían las canciones (porque le pidieron un tema de un anuncio de tomates y el tema de La Familia P.Luche, que si bien hizo él, no son precisamente canciones; y además le pide una canción de Juan Gabriel que tampoco canta él). Total, terminó literalmente azotado en el suelo y quemando lo poco que le queda de su reputación, además de criticar la música del reggaetón tan fuertemente que los jóvenes “lo funaron” fuertemente. Y por último, Arturo Ávila, el “Cero Votos”, quien quería ser alcalde de Cuauhtémoc y que declinó esta semana a favor de Citlalli Hernández, la todavía funcionaria de Morena. Claro que él alega que lo hace “por la unidad del partido”, pero la verdad es que parecía que sus cero votos lo iban a perseguir una vez más: todas las encuestas decían que la actual alcaldesa le ganaría 2 a 1 a él, y daría pelea con otras aspirantes (en particular si las apoyan el gobierno federal y el capitalino). Para colmo, hubo una reunión de los aspirantes a la que dijo que “no es cierto, pues no fui invitado”, a lo cual las redes sociales le aclararon que si hubo la reunión, pero que no le dijeron porque él nunca fue tomado en serio para esa posición. Vaya cosa. Pues así los temas con nuestros tres funados, porque se creyeron más importantes de lo que en verdad son. Rictus en El Financiero.
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