
Cuando Neville Chamberlain negoció con Hitler un acuerdo de no agresión, Winston Churchill, entonces legislador de la oposición, le dijo que «se te dio a elegir entre la guerra y el deshonor. Elegiste el deshonor y tendrás la guerra», como eventualmente pasó, ya que Hitler solo quería ganar tiempo y no cumplir un acuerdo de paz. Algo parecido le sucederá a Maru Campos, quien entregó en charola de plata la cabeza de su exprocurador César Jáuregui por el caso de los agentes de la CIA en Chihuahua. Y, tras haber hecho una defensa férrea y haber sumado apoyos en todo el país, que incluso la vean como candidata presidencial por su valentía, ahora es repudiada dentro y fuera de su partido. Claro que habrá que ver si se confirma la versión de que la propia CIA encontró que había traicionado a sus agentes y por eso pidió el procesamiento de Jauregui. Como sea, pasó de ser una importante líder opositora a perder todo por todas partes; así sucede de vez en cuando, Chavo del Toro en El Economista.
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