
En efecto, el sistema de salud pública de México es un asco. Por ejemplo, al IMSS le faltan recursos, no tiene personal médico suficiente, la atención es deplorable y ahora se suma el férreo desabasto de medicamentos. Pero quienes te dicen que es un asco son los mismos miembros del sindicato que lo despluman, los funcionarios que roban dinero, los médicos que venden materiales y llevan pacientes a sus prácticas privadas, los trabajadores que se portan mal… Y, por supuesto, todos los asegurados que hacen mañas para pagar menos de su cuota, por ejemplo, reportar salarios más bajos de los que en realidad reciben, y a la vez que intentan sacar la mayor pensión posible, moviéndose ahorita la modalidad 40 con mañas y coyotes. Sí, la salud pública es un asco porque nuestro pueblo también lo es; por lo menos, es gandalla y busca sacar el mayor beneficio para sí, aunque genere un costo social muy alto. Chelo en El Universal.
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