
Se supone que están de vacaciones, pero en la Suprema Corte de Justicia el pleito está terrible. La ministra Lenia Batres quedó en segundo lugar en la elección judicial, lo cual quiere decir que, de acuerdo con una interpretación, ella será la próxima presidenta de la Suprema Corte. Pero por sus malos resultados, el exceso de asesores inútiles y sus conflictos con los empresarios por su interpretación radical de ciertas medidas, nadie quiere que sea ella la presidenta de la Corte, si acaso su hermano Martí Batres y un par de radicales del movimiento. Entre otras cosas, porque propone que el gobierno pueda fiscalizar dos veces los mismos ingresos, lo que hizo que Samsung se retire del país. O que se puedan juzgar cosas sobre las que ya ha fallado a favor o en contra de la Suprema Corte. Del otro lado, hay una interpretación que dice que el actual presidente, Hugo Aguilar, podría quedarse a cargo hasta por seis años. Que porque los demás ministros no pueden ser, ya que no ganaron la elección y que en su caso el candidato potencial más viable sería el actual presidente Hugo Aguilar, quien podría quedarse hasta por seis años. Una tercera opción, porque sí, la Constitución se contradice, es que sea el próximo presidente de la Corte el que los ministros elijan. Si los ministros tienen que votar y la opción es que sea Lenia, el pleito será de pronóstico reservado y no habrá juez que determine cómo resolverlo de manera adecuada… porque ellos son los jueces supremos. Y ya dijo la presidenta Sheinbaum que a ella no la metan, que ese no es su tema, que ella no tiene por qué opinar. Señal de que sabe de que la reforma judicial está mal hecha y hay poco que salvar de ella. Chavo del Toro en El Economista.
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