
Por un reportaje publicado recientemente, se supo que la ministra que más personal tiene en su ponencia es Lenia Batres, con 95 personas. En contraste, al presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, se le asignaron apenas 45. Y aun así, Lenia se las empeña para que en cada sesión genere un escándalo, haga una propuesta mala, esté distraída, no sepa ni qué se está votando, haga conductas inadecuadas. Y que siga siendo la ponencia con más rezagos y menos propuestas de sentencias. La peor, pues. En fin, es de tal grado su desorden que ya se está viendo cómo interpretar la ley para que ella no pueda presidir la Suprema Corte el próximo año. Pero como se sabe que es de familia política de tradición grilla, pues será difícil dejarla fuera, aunque esté llena de burros en su nómina. Como dice Jabaz en Milenio, ¿para qué tantos brincos estando el suelo tan parejo? No necesitaría tantos asesores para hacer el mal trabajo que está haciendo: lo puede hacer solita.
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