Tres colaboradoras del ministro Irving Bolaños grabaron un comercial amateur para una marca de botanas dentro de las instalaciones de la Suprema Corte, en horario laboral. Para ellas era una “pequeña colaboración” que podía darles a ganar algún dinero y notoriedad, pero se quedaron sin empleo, pues fue pedida su renuncia irrevocable e inmediata. Está claro que los edificios públicos no pueden usarse para fines comerciales y menos sin autorización. Pero bueno, aquí Magú en La Jornada dice que en realidad no había problema porque toda la Corte actual es una botana, así que no había daño reputacional a la institución por hacer esos anuncios para TikTok.
Descubre más desde MonoAureo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.