En el bosque de Badiraguato

En el bosque de Baridaguato - Rocha

En el bosque de Baridaguato – Rocha

Será el sereno, pero el encuentro del presidente López Obrador con la mamá del chapo puede ser cualquier cosa, menos inocente o circunstancial. Por las formas: es él quien se acerca, quien extiende la mano, quien le dice que ya recibió la carta y quien es abordado por el abogado del Chapo, quien a su vez retira al escolta que se acercó a separarlos. Y el presidente lo deja. Suponiendo sin conceder que es “una señora de 92 años, que como adulto mayor merece todo su respeto”, sería bueno que tenga ese gesto no sólo con la mamá del narcotraficante más peligroso, sino también con las madres de policías y soldados muertos, con las mamás de las víctimas de la violencia y con las mamás de sus opositores. Porque si no, parece como lo dibuja Rocha en La Jornada, Caperucita Roja frente al lobo, pensando que es una abuelita. Simbólicamente fue un error de punta a punta ir a Badiraguato, hacer esa carretera, saludar a la señora y dejarse retratar con el abogado del narcotraficante.