
La Ciudad de México está a nada de volverse la primera ciudad en haber inaugurado tres mundiales de fútbol. Y para ello, el gobierno de la ciudad se está preparando como nunca. Está pintando los cruceros del viaducto con alebrijes con balones, los puentes de rosa y morado. El Metrobús ya tiene una nueva ruta al aeropuerto, aunque el trayecto dure más de una hora; mensajes en inglés en sus rutas principales, tanto en los audios como en algunas señalizaciones, aunque por supuesto estén mal hechos… y pare de contar. Baches, inseguridad, muertos, robos, tráfico, daños en el metro, todo eso sigue, pero no importa porque ya tenemos paredes pintadas de rosa. Que a final de cuentas es lo único que le importa a Clara Brugada, la jefa de gobierno de la Ciudad de México: que se vea bonito para la foto y solo en las partes donde van a pasar los turistas. No de balde dijo que los días de los partidos los ciudadanos nos guardemos para no darle mala imagen a la ciudad y para que los turistas puedan disfrutarla a gusto. Al grado que esos días se declararán inhabiles en la ciudad, no habrá clases y se pedirá que las empresas hagan trabajo remoto lo más posible. Nombre, qué hermosa. Rictus en El Financiero.
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