Mientras tanto, en Bolivia…

Mientras tanto, en Bolivia...

Mientras tanto, en Bolivia…

México se queja de que la embajada en Bolivia está siendo “acosada” porque hay muchos policías y soldados “custodiándola”: dicen que es tan desmedida la presencia de las fuerzas del orden que “es un verdadero acoso” y que protestaremos como país ante la Corte Penal Internacional. Por su parte, los Bolivianos señalan que entre los asilados en la embajada mexicana hay 9 personas con órdenes de aprehensión por delitos graves (en México y en Bolivia) como son el Fraude Electoral -en México se acaba de equiparar al crimen organizado- y que, conforme al derecho internacional, México debe entregarlos porque no son meros asilados, son delincuentes en fuga. Añaden que la presencia policiaca y militar es para proteger la embajada, “porque muchos bolivianos quieren linchar a los cómplices prófugos de Evo Morales”. Como sea, es un berenjenal en el que no debimos habernos metido, y pase lo que pase, no va a terminar bien. Y para colmo, algunos simpatizantes del gobierno mexicano en redes sociales pedían que “movilizáramos nuestra marina y ejército” y bloqueáramos puertos bolivianos en represalia. Pero ¿qué creen? Bolivia no tiene mar y para “invadirlos” requeriríamos que dos o tres países en el camino nos dejaran repostar y pasar por su territorio una fuerza beligerante. De este tamaño la ignorancia de algunos que creen en la ideología más que en la razón.  Esto debe resolverse en derecho: que Bolivia demuestre las pruebas de sus delitos y que México los entregue; en caso contrario, que Bolivia deje la embajada mexicana en paz. Porque si no, México los mandará “¡A la TAPO!”, forma adecuada en la 4T para correr a alguien molesto. Tacho en Milenio.