
Se reunió con su hermano y con algunos empresarios prominentes en un restaurante de la colonia Condesa. Bebiendo vinos de 26,000 pesos la botella. Cerrando el restaurante para él solo. Hablando (por lo que se ve en los celulares en algunas fotos) de las noticias del día que lo implican en delitos. Pero… en el informe presidencial de ayer la presidenta Sheinbaum presumió que no hay impunidad, que no hay abusos y que los excesos “son cosa del pasado”. Y que no hay división en su movimiento. Aunque la gran mayoría de los morenistas coman sapos en vez de vinos caros, pues tienen que defender lo indefendible y hacerse los ciegos para no ver las incongruencias. Y, por cierto… ¿Los sapos van con Frutsis o con refresco? Rictus en El Financiero.
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