
Cada quien tiene sus cosas valoradas y las que pone en un museo, y cada quien sabe cómo las maneja. Resulta que en Estados Unidos pusieron en exhibición el avión en que se lo llevaron al Mayo a aquel país. Está expuesto como una muestra de una operación internacional reciente bastante exitosa. En cambio, a Rocha Moya, acusado de haber entregado al líder narco y a la vez de tener vínculos con los malosos, a pesar de ser gobernador, o más bien que es gobernador gracias a esos vínculos, parece que está exhibido en un museo. Con su letrero de “no tocar”, un capelo de protección y guardias alrededor, no hay manera de que le hagan nada, le finquen responsabilidades o lo extraditen. Incluso, ya se habla de que volverá al cargo porque pasaron más de 60 días y no lo han querido entregar a Estados Unidos. Cada quien sabe cómo valora y cuida sus piezas de museo. Rictus en El Financiero.
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