
Germán Larrea, uno de los hombres más ricos de México, intentó comprar BANAMEX. No solo compraba todo: pagaba de contado. Pero el juguete tenía que ser suyo y solo suyo. Quería el 100 % y pagaba más que en la oferta de Chico Pardo por el 25 % de las acciones. Pero CITI dijo que no: se siente más cómoda con una propiedad diluida en miles de accionistas que en un único individuo; que se le respete participación a los accionistas minoritarios y que la operación sea transparente ante el público y regulares. Se le fue. Ahora sí que “ni con todo el dinero del mundo” se compara lo que a él le faltaba: generación de confianza en el mercado y los inversionistas. Pero todos sabemos lo que pasa, cuándo Grupo México, el conglomerado de Larrea, enfrenta una dificultad: No paga. Tacho en Milenio.
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