
Que están atacando sin medida ni piedad a Layda Sansores, gobernadora de Campeche. Se pide su renuncia, porque mandó a un grupo de mujeres policías a contener un motín en una cárcel, sin armas, en número insuficiente y sin apoyo alguno. Pero salen sus defensores a decir que la atacan por ser mujer, por ser morenista y porque “la odian sin motivo”, y que si alguien se quejó contra el PRI o el PAN, pueden atacarla. Sin embargo, se les olvida que el padre de Layda, Carlos “el Negro” Sansores, fue un gobernador con fama de corrupto, violento, misógino y gandaya. Igualito que su hija, pues; por eso la defensa de “no la ataquen si no atacaron al PRI” acabó complicando más el escenario: ella era priísta, heredera de un priísta, y con los vicios priístas… aunque sea franquiciataria de otra marca, hoy exitosamente representada a nivel nacional… por un ex priísta que sigue actuando como tal —pero con nuevo nombre—. Nada nuevo bajo el sol, pues.
Todo cambia para seguir igual. Alarcón en El Heraldo.
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