Lento y mal se vio el gobierno. No importa de qué caso se trate. Por ahora, hablo del caso Le Barón: la primera reacción gubernamental fue que se trató de un fuego cruzado entre narcotraficantes, y que «estaban muy lejos para poder dar ayuda expedita. Pero ahora se sabe que «por austeridad» y para poder formar la Guardia Nacional, se le retiró la escolta militar de que gozaban -a pesar de que la hospedaban y pagaban ellos-. Por su parte, el senador por Arkansas Tom Cotton declaró que «eso de abrazos y no balazos está bien para un cuento de hadas para niños chiquitos; pero lo único que acaba con una guerra a balazos son más balas y más grandes». Por su parte, el hada madrina dijo que encontrarán y castigarán a los culpables y que ningún caso será olvidado. A los 32,000 muertos de éste año les volvió el alma al cuerpo. Ya saben que sus muertes no quedarán impunes. Con un poco de magia, basta. Garcí en El Financiero.
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