Alimentando al guardián

Alimentando al guardián - Alarcón

Alimentando al guardián – Alarcón

“Los compromisos se cumplen”, fue el lema machacón del presidente López Obrador durante los spots del primer informe de gobierno. Y ya lo demostró: acordó con la CNTE que acabaría con la “mal llamada Reforma Educativa” de Peña Nieto, que pedía que se evaluaran a los maestros para garantizar su continuidad frente a grupo. Tras una sesión de 16 horas, la Cámara de Diputados aprobó las leyes secundarias de la reforma educativa. Ahora, entre otras cosas, el SNTE y la CNTE podrán determinar a qué maestro se contrata -sirva o no-; no se harán exámenes de evaluación para garantizar la continuidad frente a grupo; se prohibe reprobar a los niños, basta con que asistan a clase para ser promovidos; los maestros de escuelas normales rurales (como Ayotzinapa) tendrán plaza automática al graduarse, sepan o no, se necesiten o no; reaparecen las “permisos con goce de sueldo” y las “comisiones sindicales”; y en lugar de estudiar inglés se estudiarán lenguas indígenas (no es broma: es parte de la reforma)… Y una bola de extras más. Nada más de entrada, la CNTE tendrá 15,000 plazas adicionales. Pero “los compromisos se cumplen” y hay que alimentar al guardián de los maestros. Este es el segundo peor error del gobierno, tras la cancelación del NAIM que nos metió a una crisis económica -al castigar la inversión privada. Porque asumir que la evaluación de competencias es “privatizar” la educación nos pone en sentido contrario al mundo. En una generación, personas educadas bajo ese enfoque (“lo importante es venir y no importa si sabes o no”) serán analfabetas funcionales incapaces de producir nada. Pero… “alguien” está “feliz, feliz, feliz” porque le cumplió a los aliados más cercanos dentro de la educación. Alarcón en El Heraldo.

 

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