¡Podre Andrés! Él esperaba de regalo de Navidad un Trenecito Maya lleno de esperanza, logros, turistas y dinero. Y a cambio recibió un helicóptero lleno de dudas, sospechas, agresiones y polémica. Pues que se vaya acostumbrando que el presidencialismo «clásico», en que el presidente hacía su santa voluntad, se agotó -esperemos que para siempre- en 1982. En democracia, hay que lidiar con lo que pasa, no con lo que quieres. Alarcón en El Heraldo. ¡Y no dejen de votar por el mejor Monoaureo de 2018! Última semana.
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