Que el Ejército no los mató, pero no hizo nada para evitarlo. Que la Policía Federal no los mató, pero no hizo nada para evitarlo. Que la PGR no los encontró, pero no hizo nada para buscarlos. Que fueron carne de cañón de una batalla entre Los Rojos y los Guerreros Unidos. Que uno de los camiones que tomaron estaba lleno de heroína. Que sólo iban por 17 pero «se les pasó la mano». Que están vivos detenidos en un cuartel… Hay tantas versiones que ninguna es del todo creíble. Pero… ¿Qué le hacemos? Avancemos con las que se pueda. Hernández en La Jornada.
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