
Salió a declarar Guadalupe Taddei que «hay una fuerte campaña de desprestigio contra el INE» y que no se va a dejar intimidar. Lo curioso es que lo dice con todo su personal atrás, intimidado y preocupado porque vayan a correr a su jefa. Y es que se descubrió que su chofer asigna contratos, tiene empresas proveedoras, mueve dinero y es, a final de cuentas, un corrupto. La duda es si lo hace a espaldas de su jefa o a nombre de ella. Taddei salió a defenderlo y dijo que no lo va a correr, porque «es un ataque en contra de ella y de la institución». Sin embargo, a medida que se amplían las investigaciones, queda claro que el escándalo es mucho más grande, abarca más personas y tiene el aval de Taddei. Al grado que ya la presidenta Sheinbaum dijo que «tiene que rendir cuentas», lo cual en el lenguaje político es una señal de que tiene que renunciar e irse. Sin embargo, habrá que esperar a ver si Palenque la mantiene en su lugar, a pesar de que se haya probado que es corrupta e impune. Porque ya se sabe que ese es el sello de la casa de la Cuarta Transformación. Chavo del Toro en El Economista
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