
Alito Moreno, diputado y presidente del PRI hizo una gira de medios para informar que metió una serie de demandas por huachicol y otros delitos contra funcionarios morenistas y el hijo del expresidente. Pero en lugar de festejarlo como el héroe que la patria requiere en estos tiempos, salió señalado por sus excesos en el gobierno de Campeche y por las corruptelas que justificaron que le quitaran varias propiedades a él y a sus familiares. Como cita Tacho en Milenio a aquella caricatura clásica, Mandibulín: “nadie me respeta”.