Después de las amenazas que realizó Donald Trump contra México y Canadá, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se presentó en su casa de Mar-a-lago para una cena y una negociación. Llegó hasta sin cita y se esperó hasta ser recibido. Lo atendieron en el salón público, en una mesa con gente que detrás les hacía muecas y gestos. Aunque logró calmar un poco la amenaza de Trump, a cambio de aumentar la vigilancia fronteriza con drones, guardias montadas y desmembrar laboratorios de fentanilo, no obtuvo nada firme. Pero eso sí, presume que “no somos como México”. Dice el monero Hernández en La Jornada que, afortunadamente, no se parecen a nosotros. A Sheinbaum la recibirán, si acaso, en algún día; aunque el gobierno mexicano ya empezó a hacer lo que le pide la amenaza naranja en algunos aspectos, por ejemplo, cerrando una plaza de importaciones chinas en el centro. Cada quien su manera de hacer política internacional.
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